La desigualdad territorial y urbana en México es uno de los grandes retos que enfrentan quienes habitan las principales ciudades del país. Esta desigualdad no se limita únicamente a ingresos o clases sociales; va mucho más allá. Tiene que ver con el lugar donde naces o decides vivir, con el acceso a servicios, transporte, agua, internet e incluso con el aire que respiras. La ciudad ofrece oportunidades, sí, pero no para todos por igual.

Mientras algunos barrios se transforman en zonas exclusivas y modernas, otros apenas sobreviven con carencias de lo más básico. Lo que para unos es comodidad y crecimiento, para otros se convierte en despojo y desplazamiento.

Este artículo expone con claridad cuatro aspectos fundamentales de esta desigualdad: la gentrificación, el alto costo de vivir en la periferia, la brecha digital y la desigualdad en el acceso al agua. Todo con ejemplos reales, cifras aproximadas y casos conocidos que muestran el contraste brutal entre quienes pueden aprovechar la ciudad y quienes quedan al margen.


¿Qué es la desigualdad territorial y urbana?

La desigualdad territorial y urbana se refiere a las diferencias en el acceso a servicios, recursos y oportunidades según el lugar donde una persona vive dentro de una ciudad o una región. No es lo mismo vivir en el centro de Ciudad de México que en los márgenes del Estado de México, ni es igual vivir en una colonia como Polanco que en Iztapalapa.

Estas diferencias afectan directamente el nivel de vida, el acceso a empleos bien remunerados, a educación de calidad, a servicios de salud, y a otros derechos básicos como agua potable o internet.

En México, la desigualdad urbana es cada vez más evidente debido al crecimiento desordenado de las ciudades, la falta de planeación urbana y el avance de fenómenos como la gentrificación y el turismo masivo que eleva los precios de vida en zonas anteriormente accesibles.


Gentrificación: ¿Mejora urbana o expulsión disfrazada?

El caso Roma-Condesa en Ciudad de México

En la última década, las colonias Roma y Condesa pasaron de ser barrios tradicionales a epicentros del turismo, las cafeterías de autor, los departamentos Airbnb y los bares de moda. Lo que comenzó como un proceso de "renovación urbana", rápidamente se transformó en expulsión progresiva de los residentes originales.

  • Renta media en 2010 (por departamento pequeño): $7,000 MXN

  • Renta media en 2025: $25,000 a $35,000 MXN

Este aumento desproporcionado provocó que familias de clase media y baja buscaran opciones en otras zonas o incluso en el Estado de México, lejos de sus antiguos empleos, amigos y redes comunitarias.

Uno de los vecinos entrevistados por medios locales lo resumió así:
"Aquí nací, aquí crecí. Ahora ya no puedo pagar ni el café de la esquina."

Turismo y desplazamiento: Cuando tu barrio se vuelve “atractivo”

No solo en CDMX ocurre este fenómeno. En ciudades como Oaxaca, San Miguel de Allende o Guanajuato, barrios históricos han sido tomados por el turismo y la oferta en plataformas como Airbnb, elevando costos y desplazando a quienes habían vivido ahí por generaciones.

El turismo y la “modernización” benefician a algunos, pero dejan fuera a quienes construyeron la identidad del barrio.




Vivir en la periferia: ¿Cuánto cuesta realmente?

El tiempo perdido en transporte

La mayoría de quienes no pueden pagar una renta en zonas céntricas terminan viviendo en la periferia. Pero eso tiene un alto costo en tiempo y salud mental.

Ejemplo comparativo:

  • Ixtapaluca - Polanco (en hora pico):
    🚍 2 horas por trayecto → 4 horas al día → 20 horas a la semana → 80 horas al mes

  • Condesa - Polanco (en hora pico):
    🏙️ 20 minutos por trayecto → 40 minutos al día → 3.3 horas a la semana → 13.3 horas al mes

Diferencia: ¡Más de 66 horas al mes de tiempo perdido solo por vivir lejos!

El costo económico

  • Pasajes por día (Ixtapaluca - Polanco): $60 MXN

  • Total mensual en transporte: $1,200 a $1,500 MXN

  • Porcentaje del salario mínimo mensual destinado solo a transporte: hasta el 30%

Ese dinero podría utilizarse en comida, estudios o recreación. En cambio, se va únicamente en llegar al trabajo.

Falta de servicios básicos

A estas dificultades se suma la carencia de escuelas de calidad, hospitales cercanos, parques y espacios culturales. Vivir en la periferia no es más barato si sumamos tiempo, dinero y desgaste físico/mental.





La brecha digital geográfica: pueblos desconectados

Internet en México: ¿quiénes están fuera?

En México hay más de 20 millones de personas sin acceso a internet de calidad. Los estados más afectados son:

  • Oaxaca

  • Chiapas

  • Guerrero

En comunidades rurales, muchas veces solo hay señal intermitente o el internet satelital es tan costoso que se vuelve inaccesible.

Consecuencias reales

Durante la pandemia, miles de niños tuvieron que tomar clases por WhatsApp o radio, mientras que muchos adultos perdieron oportunidades laborales porque no podían hacer home office ni acceder a plataformas digitales.

Mientras en zonas urbanas las reuniones por Zoom eran comunes, en otras regiones los estudiantes caminaban kilómetros para buscar una señal decente.






Desigualdad hídrica: el agua también es un privilegio

Iztapalapa vs. Las Lomas: dos realidades opuestas

  • Iztapalapa:
    Muchas familias reciben agua una vez a la semana o deben esperar a las pipas del gobierno.

  • Las Lomas:
    Consumo promedio tres veces superior al de zonas populares. Casas con albercas, riego automático y fuentes decorativas.

Un habitante de Iztapalapa contó:
"Aquí el agua es como visita. Viene un ratito y luego desaparece semanas."

Consecuencias en salud y economía

  • Gasto mensual en garrafones: $300 a $600 MXN

  • Problemas gastrointestinales por agua almacenada mucho tiempo o maltratada.

¿El resultado? Pobreza hídrica en barrios que irónicamente se encuentran a solo unos kilómetros de zonas opulentas.







La desigualdad territorial y urbana en México no es una teoría, es una experiencia diaria para millones de personas. Vivir lejos, mal conectados o en barrios sin servicios es una condena disfrazada de elección.

¿Realmente estamos eligiendo dónde vivir o estamos siendo desplazados por un sistema urbano desigual? Mientras unos gozan de conectividad, agua constante, parques y tiempos cortos de traslado, otros invierten horas de su vida solo en sobrevivir dentro de la misma ciudad.

Esta desigualdad no es inevitable. Con voluntad política, planeación urbana y participación ciudadana es posible construir ciudades más justas. Hagamos que esta conversación se escuche: comparte este artículo, comenta tu experiencia o propón soluciones. La ciudad debería ser para todos.